Oliváceo
Bruno Salvador Oliva nació en 1986 en la ciudad de Neuquén. Sus comienzos musicales suceden a sus 13 años como bajista en bandas de rock y funk. A los 16 debutó como dj y musicalizador todo terreno, mezclando e integrando furtivamente diversos estilos y aplicándolos adecuadamente al evento a realizarse. Ya a temprana edad fue invitado a compartir cabina junto a Romina Cohn y Spitfire en sus visitas patagónicas.
Al conocer la plataforma digital y el estudio de grabación, su trabajo comenzó a concentrarse más al de productor, tocando sus propios temas en vivo con la artillería de computadoras, sintetizadores y controladores midi.
A los 19 años se muda a Buenos Aires y crea el evento semanal llamado “Ciclo Lunar” con marco en el célebre bar capitalino Levitar, adonde se hizo hincapié a los actos en vivo de los productores del under porteño, habiendo contado con la participación de más de 70 músicos y djs durante 2 años de gestión. Durante su estadía en Buenos Aires tuvo la suerte de presentar su música en importantes locaciones como el Centro Cultural Recoleta, Cocoliche, Niceto Club, Levitar, Jah Bar, Kim&Novak, C.O.D.O. Club, El Especial, Ryú, etc…
Compartió cabina con dj’s de gran talla como Boeing, Gustavo Lamas, Kasper & Papol, Dany Nijensohn, Ivan Jonson, Sr. Replicante, Microesfera, Rastacore, Violeta, Breakfast, Tammy y más.
Con 24 años y de vuelta en la ciudad de Neuquén, lanza junto a otros artistas y mercantes GUMBOO , una plataforma de gestión entre las polimorfas disciplinas del arte contemporáneo.
Durante un año de estadía en la ciudad, realizó un ciclo como dj residente en el bar Sherlock adonde se presentaban los sonidos más efervescentes de la escena actual del funk, hiphop, electro, post-punk y new-wave, dando un nuevo lugar a los oídos expectantes de novedad. También se presentó en la edición PULSO03 del Tratado de Integración.
Actualmente su live act consta de una viva mezcla de la canción funk junto a los engrosadores beats del techno, el electro y los nü skool breakz, amalgamándose hacia el poder de la canción electrónica.